miércoles, 26 de octubre de 2016

La Importancia del Apego II

El pasado post comenzábamos con una introducción sobre la importancia que tiene el apego desde que nacemos o la relación entre el apego infantil y las posteriores reacciones emocionales.

Hablábamos sobre Bowlbly, pionero en las teorías del apego, por ello y debido a su importancia me gustaría continuar por este “gran camino”. Seguro que en alguna ocasión habéis escuchado u oído hablar que existen diferentes tipos de apego. Bowlbly los clasificó de la siguiente  manera:

-          APEGO SEGURO
A través de este tipo de apego los niños tienden a percibir a sus padres o cuidadores como base segura, pudiendo cubrir y satisfacer sus necesidades fisiológicas, y emocionales. La persona “cuidadora” muestra sensibilidad, cariño y protección ante las señales del bebé, permitiendo así desarrollar un sentimiento de confianza y un vínculo positivo.

-          APEGO INSEGURO:
Apego resistente: el niño tiende a explorar poco mientras se encuentra con la figura cuidadora, tiende a responder con inquietud ante la separación, mezclando comportamientos de apego con muestras de resistencia o enfado (muestran una ambivalencia en su regreso). Suelen percibir a los padres como imprevisibles.

Apego evitativo: no muestran ansiedad ante la separación, evitando o ignorando el regreso de la madre. Este tipo de apego suele darse cuando el cuidador deje de atender las señales de protección del niño o bebé, por tanto, dejan de percibir a sus padres como base de seguridad o confianza.

Apego desorganizado: este tipo resulta de una combinación del apego resistente y evitativo. Ante este tipo de apego, los más pequeños se suelen mostrar confusos, desorientados o con ansiedad.

¿Qué repercusiones creéis que tienen los distintos tipos de apego en el desarrollo de los niños? ¿Cómo creéis que podemos estimularlo?  ¡El próximo post continuaremos por aquí!

“Todas nuestras vidas empezaron con el
afecto humano como primer soporte.
Los niños que crecen envueltos en afecto,
 sonríen más y son más amables.
Generalmente son más equilibrados.”
Dalai Lama
Ana Madueño
Psicóloga


viernes, 7 de octubre de 2016

La importancia del Apego

La primera pregunta qué podríamos hacernos es qué es el apego,  para qué utilizamos ese término…y así, la primera respuesta que podemos dar es que nos ayuda a definir la relación afectiva existente entre el niño y el adulto.
Seguro que en muchas ocasiones habéis leído u oído que desde que nacemos tenemos esa necesidad de contacto, de sentirnos protegidos y cuidados.
Pues bien, John Bowlby, pionero en las teorías de apego, definió la conducta de apego como “cualquier forma de comportamiento que hace que una persona alcance o conserve proximidad con respecto a otro individuo diferenciado y preferido. En tanto que la figura de apego permanezca accesible y responda, la conducta puede consistir en una mera verificación visual o auditiva del lugar en que se halla y en el intercambio ocasional de miradas y saludos. Empero, en ciertas circunstancias se observan también seguimiento o aferramiento a la figura de apego, así como tendencia a llamarla o a llorar, conductas que en general mueven a esa figura a brindar sus cuidados”.
Y no es menos importante destacar diferentes principios básicos que se han dado bajo esta premisa, tales como que todos los animales, incluidos nosotros (los seres humanos), buscamos la protección, el cuidado cuando no sabemos si estamos ante un peligro o amenaza…Cuando nacemos no sabemos si nos encontramos ante un peligro o amenaza, no sabemos si nos encontramos en un medio seguro o no, resulta “algo nuevo” para nosotros y buscamos ese piel con piel, esa búsqueda de protección.
 John Bowlbly hizo referencia a la relación causal existente entre el tipo de apego infantil y las posteriores vinculaciones emocionales. Es decir, quién son nuestras figuras de apego y qué podemos esperar de ellas; cuando los niños interiorizan los modelos de relación con sus figuras de apego, los mismos (modelos) les servirán de guía  para establecer otras relaciones significativas a lo largo de su vida.
            ¿Creéis en la importancia del apego? ¿Qué significa para vosotros?
En el próximo post hablaremos sobre los diferentes tipos de apego y ¡muchas más cosas!
“Cuando te acaricié, me di
 cuenta que había vivido
toda mi vida con las manos vacías”
Alejandro Jodorowsky
Ana Madueño

Psicóloga

jueves, 22 de septiembre de 2016

LOS HERMANOS

Probablemente los hermanos sean de las personas que más huella nos dejan. Compartimos la infancia, la adolescencia, cambios evolutivos, decisiones, aprendemos a compartir…crecemos “paralelamente”.
No resulta extraño que esta relación suponga un modelo para el resto de relaciones que tenemos a lo largo del tiempo.
Una cuestión muy habitual es cuando el hijo mayor deja de ser el centro de atención porque ha nacido su hermano, ¿qué se supone que pasa ahora? ¿Cómo se lo va a tomar? “Le veo diferente”…son algunas de las dudas más frecuentes. Pues sí, no os cuento nada nuevo si decimos que esta nueva situación puede originar celos entre los hermanos.
La relación que tienen los padres entre sí y con los demás influirá en la relación entre los hermanos. ¿No habéis observado como en las familias tiende a repetirse las formas de relacionarse generación tras generación? Sí unos abuelos tienden a reunir todos los domingos a toda la familia para comer, probablemente esta tradición la continúen sus hijos, los hijos de sus hijos…
Por otra parte si los padres son capaces de resolver los conflictos entre sí de manera positiva, transmitirán a sus hijos formas parecidas de actuar.
Resulta habitual si leemos cualquier estudio psicológico observar que los padres no suelen hablar de emociones a los hijos en la primera infancia, bajo estas circunstancias los hermanos más pequeños podrían buscar a los mayores a la hora de resolver algún tipo de conflicto.
Y vosotros,¿Qué opináis de la relación entre hermanos?

“La vida no es la que uno vivió
sino la que uno recuerda, y
 cómo la recuerda para contarla”
Gabriel García Márquez
Ana Madueño

Psicóloga

jueves, 28 de julio de 2016

La influencia de las nuevas tecnologías, apps, juegos…

Sí hace unos meses hubiéramos dicho que los Pokemon iban a volver a estar de moda, que íbamos a estar “buscándolos” por la calle o que incluso habría algún que otro “percance” cualquier de vosotros hubiera dicho… ¿yo? ¡Jamás! Pues sí…ha llegado una nueva ¿revolución? Llamada Pokemon Go! Y no…no es para niños, podemos andar por las calles de nuestros barrios o centros urbanos y encontrarnos a personas de diferentes edades, sexos o culturas con el mismo fin…Móvil en mano ¡cazando!
Pero ¿Cuáles son las claves desde el punto de vista psicológico para que dicho juego haya alcanzado los niveles actuales?
Lo familiar, es imposible hablar de Pokemon Go y no recordar que cuando éramos niños ya existía el famoso Pokemon, y sobre todo, como era valorado positivamente. Cuando somos niños, la mayoría, tendemos a estar alejados de los problemas, con lo cual cualquier elemento que nos recuerde a nuestra infancia nos hará valorarlo positivamente y asociarlo con aquella etapa, resultándonos creíble puesto que lo conocemos a través de las series televisivas.  A todo esto hemos de añadirle los distintos niveles de dificultad que van apareciendo a medida que más tiempo le dedicamos o la competencia.
Lo social, la influencia social, aspectos como la validación (estamos más dispuestos a comprar aquello que compra la mayoría porque son más similares a nosotros). Necesitamos interactuar con los demás,  en muchas ocasiones la aprobación del resto, hacer lo similar o sumarse a la moda resulta imprescindible para que determinadas personas se sientan socialmente integradas.
¿Qué pueden hacer los padres respecto a esto? Un aspecto muy importante que han de realizar de mutuo acuerdo con los hijos es establecer una serie de compromisos,  tales como el tiempo de juego. Desde hace tiempo los servicios médicos vienen alertando de los peligros que conlleva el uso prolongado de dichos dispositivos, y no solo a nivel ocular. Aspectos psicológicos como mayores niveles de ansiedad o irritación pueden desencadenar una dependencia de dichos instrumentos.
Y… ¿Cuál es vuestra experiencia? ¿Qué opináis de este nuevo fenómeno?

“Si quieres vivir una vida feliz, átala a
una meta, no a una persona o a un objeto”
A.     Einstein
Ana Madueño

Psicóloga

miércoles, 6 de julio de 2016

Emociones y conflictos

En ocasiones, las relaciones con las personas que forman parte de nuestro entorno son las relaciones que pueden llegar a causarnos cierto malestar. Relaciones con nuestra pareja, hijos, padres…desacuerdos o momentos de tensión que ocasionan conflictos en la convivencia.
No contamos ningún secreto cuando decimos que la  convivencia  lleva consigo en muchas ocasiones momentos de tensión, desacuerdo, diferencia de opiniones….conflictos; solemos asociar el conflicto con algo negativo que nos causa gran malestar. No tiene por qué ser así, el conflicto es natural en cualquier relación, por ello es esencial para nuestras vidas que aprendamos a gestionarlo de manera adecuada, a medir reacciones desproporcionadas e intentar utilizarlos como fuente de refuerzo para fortalecer las relaciones.
Por otra parte, sabemos que los conflictos vienen acompañados de emociones y que éstas aumentan en intensidad cuando estamos en una situación de desacuerdo, tensión…Por ejemplo…quién no se ha encontrado en una situación de conflicto familiar en el que el aumento de emociones y sentimientos le ha hecho olvidar incluso el motivo principal de la disputa.  ¿Lo recordáis?
Para recordar alguna situación de conflicto es necesario que identifiquemos las diferentes emociones las cuales resultan esenciales para las relaciones humanas, es necesario que nos familiaricemos con ellas. Desde pequeños hemos de aprender a reconocer nuestras propias emociones y las de los demás.
Resulta inevitable, en ocasiones, a pesar de todos los esfuerzos no sentirse superados por los conflictos; momentos en los que por diversas circunstancias, intensidad del conflicto en sí mismo, emociones o diferentes hechos no conseguimos encontrar la solución. Es imprescindible saber que a veces nadie puede gestionar de manera adecuada todos los conflictos de su entorno.
En la actualidad, afortunadamente, existen diferentes recursos para afrontar estos momentos.

Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y
no en el resultado, un esfuerzo
 total es una victoria completa.
Gandhi
Ana Madueño
Psicóloga


jueves, 16 de junio de 2016

LA EMPATÍA

El término empatía cada vez resulta más común. ¿Qué es la empatía? ¿Cómo responderíais a dicha pregunta?
La empatía es la capacidad que tenemos las personas de identificarnos con alguien, de comprender, entender o compartir su estado, sus sentimientos... ¿Qué necesitamos para ello? Necesitamos MIRAR y ESCUCHAR.
Escuchar y mirar esforzándonos por comprender lo que siente, lo que dice sin juzgar a esa persona, procurando ponernos en su lugar.
Hemos de fomentar la empatía desde la infancia, en los más pequeños de la casa, puesto que así le ayudaremos a comprenderse mejor, fortaleceremos su autoestima, serán capaces de expresar mejor sus sentimientos favoreciendo el desarrollo  y la adaptación emocional.
Las personas que nos rodean desde pequeños resultan fundamentales para el desarrollo de estas habilidades, ya que suponen los primeros vínculos. Seguro que habéis leído u oído en otras ocasiones que durante los primeros meses de vida los bebés se relacionan por instinto, es decir, por necesidad, todavía no son capaces de distinguir su propia identidad ni la de los demás. Cuando tienen aproximadamente 1 añito empiezan a desarrollar conciencia de su propia persona y a distinguir a los demás como realidades distintas a la suya. Entre los 2-3 años tienen la capacidad de comprender que los demás poseen sus propios sentimientos, a los 6 comienzan a comprender que los demás tienen su propia historia de vida, es a los 10 años cuando poseen la capacidad de ponerse en el lugar del otro, no obstante, siguen dando prioridad a sus propios sentimientos. En la adolescencia, serán capaces de ponerse en el lugar del otro y lo que puede estar pensando, este momento es clave para reforzar la autoestima y su adaptación emocional.
¿Cómo podemos ayudarles a desarrollar la empatía? ¡Aprendemos lo que vemos! Por tanto intenta desarrollar tu empatía y mostrársela, transmitiendo así esos valores y esa adaptación. Habla con ellos, enséñales sus emociones, cómo son sus sentimientos, pregúntale qué le alegra, qué le enfada o que le entristece ¡reconocer las emociones en sí mismo para que pueda reconocerlas en otros!, enséñale a escuchar a los demás…
Y vosotros ¿qué actividades realizáis con vuestros hijos para fomentar la empatía?


“Los que aseguran que es imposible
no deberían interrumpir a los que estamos intentándolo”
Thomas Alva Edison
Ana Madueño

Psicóloga

jueves, 26 de mayo de 2016

LAS EMOCIONES…¿QUÉ SON?

Día a día sentimos emociones, tú, tu compañero de trabajo, tu familiar….todos, tanto positivas como negativas…Pero… ¿Cómo las reconocemos? Es importante reconocerlas tanto en nosotros como en los demás, ser conscientes que sentir cualquier emoción es normal y para ello es importante conocerlas.
¿Qué entendemos por emoción? Se trata de un sentimiento que experimentamos ante una situación concreta. Es una respuesta que posee tres componentes: por una parte el físico o fisiológico (por ejemplo la forma que tenemos de respirar), el conductual (la acción de reír, llorar…) y el cognitivo (los razonamientos o justificaciones que hacemos de nuestro comportamiento cuando experimentamos distintas emociones que afectan a nuestro estado de ánimo como la alegría, sensación de indefensión…).
¿Elegimos siempre la opción que más nos conviene o “nos dejamos llevar”? ¿Podemos ser  siempre en nuestras elecciones objetivos? La mayoría de las decisiones que tomamos están influenciadas por las emociones que sentimos, teniendo éstas una función adaptativa.
Es aquí donde la Inteligencia Emocional juega un papel fundamental,  la podemos definir como la capacidad que tenemos para reconocer, comprender y reconducir las emociones y los sentimientos, tanto los propios como los demás.
La Inteligencia Emocional implica la habilidad para percibir, valorar y expresar emociones con exactitud; la habilidad para acceder y/o generar sentimientos que faciliten el pensamiento; la habilidad para comprender emociones y el conocimiento emocional y la habilidad para regular las emociones promoviendo un crecimiento emocional e intelectual‖. (Mayer y Salovey, 1997, p. 10).
Desde que somos pequeños, desde los primeros años de vida, se debe aprender a manejar las diferentes emociones. Dar a los niños un espacio donde en los que les podamos transmitir y enseñar a través del juego a reconocer, expresar y manejar adecuadamente sus emociones, el juego posee un gran valor educativo, les ayuda a comparar, a descubrir, a representar…
Motivarles, reconocer y valorar sus esfuerzos, apoyarles, darle confianza en sí mismo y sus posibilidades, hablar con ellos, enseñarle a ponerse en el lugar de los demás, animarle a expresar cómo se siente…son algunas de las claves para desarrollar la inteligencia emocional de los más pequeños de la casa.
Durante el mes de Junio haremos unos Talleres sobre Inteligencia emocional donde podréis asistir junto a vuestros hijos/as y juntos ¡aprenderemos!

“El medio mejor para hacer buenos
a los niños es hacerlos felices”
Oscar Wilde
Ana Madueño

Psicóloga